Patria Grande/Reggie Escobar, Viernes, Junio 5, 2009 - 12:32
Con la llegada a la presidencia de Hugo Chávez en 1998, fue frenada la paulatina privatización de los medios públicos y se empezó a trabajar en un proceso de reestructuración, que comenzó con el rescate de Venezolana de Televisión (VTV), que recibió una importante inversión en 2003, para expandir y mejorar su señal.
Ese proceso de reestructuración dio pie a un sistema de medios públicos que ha crecido en los últimos 10 años, y en donde se puede observar un relanzamiento tecnológico de Venezolana de Televisión, la naciente de Telesur, medio con visión internacional y en mayo de 2007, salió al aire por primera vez la Televisora Venezolana Social (Tves), pasando a ocupar el espacio electromagnético dejado por Radio Caracas Televisión (RCTV), luego que el Estado no le renovara la concesión que poseía desde hace más de 50 años. A esta lista se añaden los canales Ávila TV, en Caracas, y el canal Asamblea Nacional Televisión (ANTV).
En la radio estatal ocurrió una situación semejante, ya que, Radio Nacional de Venezuela (RNV) empezó a enviar su señal a casi todo el país, ampliando su radio de acción, porque en 1998, sólo era una canal para la capital del país.
En otro orden de ideas, Luis Britto García, en su libro “Investigación de unos medios por encima de toda sospecha”, editado en 2006, expone que algunas familias como los Cisneros, Camero Zamora, Bottome y Granier controlan las televisoras del sector privado con 94% de la cobertura nacional, incluyendo las televisoras regionales, mientras que los medios públicos, con todos sus esfuerzos realizados en los últimos años por el Estado, sólo llega a 15% en el territorio nacional.
La realidad que vive el medio televisivo, se repite en la radio y la prensa escrita, razón por la que existe en la actualidad un preocupante desequilibrio informativo, en donde ciertos medios privados difunden mensajes alienantes con la intención de imponer un pensamiento único por capricho de un puñado de dueños de medios de comunicación.
Para 2003, funcionaban 180 emisoras AM y 340 FM, y los mismos grupos económicos dueños de televisoras en Venezuela, son los mismos que poseen las emisoras más importantes del país. Paralelamente manejan radios, agencias de asesoría de imagen, de publicidad y relaciones públicas, íntimamente relacionadas con los diarios más relevantes de Venezuela, donde todas las semanas circulan dos centenares de revistas, en doce periódicos de circulación nacional y cerca de setenta diarios regionales.
Si vemos con detenimiento la esencia de estos medios, se podría afirmar que no hay comunicación, porque explotan un espectro electromagnético, o las páginas de un diario o revista para traficar con las informaciones y venderlas al mejor postor.
Lo anterior, explica el porqué los medios de comunicación se convirtieron en los voceros del capital, al jerarquizar la publicidad y la propaganda por encima de la libertad de expresión y del legítimo derecho a la información, obedeciendo de manera fiel a los grandes monopolios asociados con el poder político.
Esto deja bien claro que los medios de comunicación en Venezuela no se han preocupado por cumplir sus funciones básicas que son informar, educar, entretener y orientar, ni mucho menos han sido democráticos ni equilibrados, además se han enclaustrado en sus frías paredes resistiéndose a los cambios sociales y políticos que experimenta el país.
Para lograr la concreción de un nuevo orden comunicacional en Venezuela, no hace falta las expropiaciones de los medios, como sucedió en Perú, a mediados de la década del 70, sino la implementación de verdaderas políticas de equilibrio comunicacional tanto en los medios públicos como en los privados.
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