Friday, August 31, 2007

Monstruos

A Carlitos le atormentaban las pesadillas. Llegó a temerle a la cama, pues cada vez que se acostaba aparecían los más horribles monstruos, así que decidió escribir una carta:

“Querido Ángel Guardián creo que se te ha olvidado venir a cuidar mi sueño a pesar de que siempre te pido que no me desampares. Espero que puedas venir esta noche, porque los monstruos no me dejan dormir”.

A la mañana siguiente, apareció otra carta sobre la cama que decía: “Querido Carlitos, claro que te recuerdo, sólo que ahora no puedo atenderte. Es que como no nos han pagado nuestras prestaciones, ni nos han aumentado el sueldo, hemos iniciado una huelga. El sindicato está más fuerte que nunca. Mientras tanto aprende a dormir solo, ya te acostumbrarás. Con cariño T.A.G.”. (LGL)

Thursday, August 16, 2007

Dormida

Con su mirada fija en el rostro de su amada, Emilio detalló la belleza que transpiraba aquella pálida joven, deliciosamente recostada en el sillón. Su cabello caía esplendoroso sobre sus delicados hombros, y más abajo, la húmeda señal, si respirara, gotearía su expiración sobre el cojín.
Emilio estaba satisfecho, pues sabía que ella no sería más de otro hombre. Acercó sus labios como una caricia sobre el oído derecho de la joven y le dijo: “si tan sólo me hubieses dicho que sí, no estarías dormida”. (LGL)

Friday, August 10, 2007

El Primer Bocado

Un alemán llegó a Lagunillas para trabajar en la industria petrolera. Ansioso por conocer la cultura local, y a pesar de no hablar español, decidió emprender un recorrido por la zona. Anduvo por varios kilómetros de carreteras, hasta que sintió hambre y se detuvo en un lugar atractivo por su chimenea con olor a pollo asado.
Tomó asiento frente a una barra de metal oxidado, hizo algunas señas a la sudorosa muchacha que atendía y recibió un menú por demás incomprensible para él. Para no complicar su selección, dejó caer su dedo sobre una de las palabras del cartón, la muchacha entendió y fue en busca del plato solicitado.
El extranjero quedó atónito al ver una figura rectangular, atada con un cordón, que ocupaba el centro del plato que le colocó la muchacha frente a él. Un envoltorio verdoso y húmedo causaba desconfianza en el comensal. “¿Qué será?” se preguntó, “¿Será lechuga? no creo, sería muy ingenioso para los nativos”.
Incómodo antes las miradas que le acechaban, aquel hombre se propuso comer todo el extraño alimento. Con cuchillo y cubierto, cortó un trozo y luchó para desenredarlo del cordón. Lo introdujo a su boca y sintió una cantidad de sabores que se mezclaban, hojas amargas con carne extremadamente condimentada.
Tragó con desagrado y repitió el mismo procedimiento unas cinco veces hasta que terminó con todo el alimento. Como no sabía si comerse el cordón, lo tomó y lo guardó en su bolsillo antes de llamar a la muchacha.
La joven retiró el plato y un par de billetes que el hombre colocó en la barra. Extrañada por no ver los restos de las hojas ni el cordón, miró a su cliente con curiosidad. “Buena comida ésta” dijo el extranjero. “Sí… es hallaca”. (LGL)

Tuesday, August 07, 2007

El Puñal de Sofía

Sola aquella noche, en su casa y justo en el momento más interesante de la telenovela, Sofía quedó en penumbras porque un chispazo de corto circuito inició un gran apagón. Sólo unas pocas líneas de luz entraban por la ventana y los ladridos de los perros se hacían incesantes.
La puerta emitió leve sonido. Alguien estaba allí. Intentaba abrir lentamente la entrada principal de la casa de Sofía.
Ella, aterrada, abrazó su oso de peluche y repitió como murmullo una oración. Entonces la puerta quedó en silencio, pero la persona seguía allí, porque su sombra pasó por la ventana. Sofía respiraba y trataba de buscar con su mirada la ubicación de su visitante.
Con el corazón en la garganta, sacó un filoso cuchillo que guardaba en su gaveta, lo apretó sobre su peluche y esperó, suspiró, tragó y esperó. Sintió los pasos seguros que trepaban por la pared. Era inevitable, iba a entrar. Escuchaba cómo aquella misteriosa persona llegó hasta el techo de zinc.
Los ladridos de los perros, su veloz respiración y los ruidosos pasos sobre su cabeza hicieron de ella un manojo lágrimas, sudor y miedo.
Inmóvil, Sofía escuchaba cómo era forzada una de las láminas de zinc. Aquella persona entró a su casa y Sofía lo sabía. Ella apretó con fuerza su cuchillo y su peluche.
Era un hombre alto y robusto, pero la oscuridad no reveló su rostro. Tomó a Sofía por los hombros y ella, sin saber lo que hacía, utilizó su cuchillo.
Cuando regresó la luz, Sofía reposaba en los brazos de un asaltante y su cuchillo ensangrentado había atravesado a su oso de peluche y había llegado hasta su hígado.

Saturday, August 04, 2007

El Creyente

De rodillas frente al altar. Su fe se diluye en gotas de sudor que caen por su mejilla. El murmullo de su oración resuena en el solitario templo.
“Virgen María Santísima, que esta noche no sea la última, déjame ver crecer a mis hijos” dice sin abrir los ojos. “Perdóname por lo que voy a hacer”.
“Dios está con usted” dijo un caballero sorprendiendo a Matías. “Por muy grande que sea su pecado, Dios siempre lo perdonará, si usted se arrepiente”.
No hubo más palabras. El caballero salió a paso lento del templo y se detuvo a la orilla de la calle a esperar el autobús. No había pasado un minuto cuando sintió el peso sobre su espalda. Un brazo armado pasó sobre su pecho, dejando un brillante filo frente a su estómago.
“No hable, deme el reloj y la cartera”, el miedo agobiaba al hombre que entrecortando palabras dijo: “no me mate, por amor a Dios”.
En ese momento sintió escalofríos con la sangre que corría por su abdomen. “Dios está de mi parte, ya le he pedido perdón” dijo el bandido y se desapareció en la oscura noche.
(LGL)

Wednesday, August 01, 2007

AL AMIGO

(dedicado a LGL)

Hacen ya muchos soles,
hacen ya muchas lunas,
¡No importa cuántos!
¡Que importa cuántas!
Tu rostro pinté de sueños,
de ilusiones
en realidad convertidas.
Ilusiones aquellas que,
en un principio,
compartimos desde lo alto.

Risas y asombros de pequeñines,
aroma de golosinas
han vuelto nuestra alma
de artistas,
de creadores,
de hacedores de sueños.

¡Hermoso compartir!
¡Hermosa compañía!
Nunca se irán quienes llegan,
más que a un espacio…
al corazón,
al alma,
al afecto,
a la ternura,
al valor verdadero
del alma humana.
Aquella que puede ver
solo quienes lo merecen,
quienes lo aprecian,
quienes lo ganan.
Por eso, tu eras… eres y siempre…
serás aquel.

Un día
nuestras voces
se encontraron en un solo eco
para compartir
otros sueños con otros…
para decir quienes somos,
para sembrar lo que somos
ese eco nunca se apagará
aunque ya no suene
con la misma fuerza.
Serán siempre dos
aunque solo haya una:
La voz hablante y, con ella,
la silenciosa…
callada pero presente,
callada pero latente.

La amistad que nos une
hoy se hace más fuerte.
Porque
al parecer que empequeñecemos…
crecemos,
al parecer que perdemos…
ganamos.

Al amigo de siempre,
al amigo querido,
al amigo…

Porque solo sea momentáneo
el cesar de nuestros sueños…
BM